Aunque las situaciones de sexismo explícito y de acoso están disminuyendo, la proporción de mujeres que declaran haber sido víctimas de comentarios y actitudes claramente sexistas o acoso en su lugar de trabajo es aún significativa y más alta que la de hombres. A continuación presentamos algunos de los estudios recientes sobre este tema.

En un estudio, publicado en la revista Plos ONE en 2014, Clancy y sus colegas realizaron una encuesta sobre situaciones de acoso en el trabajo de campo a la que respondieron 666 investigadores e investigadoras de 32 disciplinas, en su mayoría antropología y arqueología. Las respuestas de las personas participantes en la encuesta pusieron de manifiesto que las mujeres tienen 3.5 veces más posibilidades de sufrir acoso sexual en el trabajo de campo (70% de las mujeres vs 40% de los hombres) y cinco veces más probabilidad de ser asaltadas que los hombres (26% de las mujeres vs 6% de los hombres). Este trabajo considera acoso los comentarios inapropiados de contenido sexual, aquellos relativos a la belleza o diferencias cognitivas por sexo y las bromas de contenido similar. Por asalto se entiende el acoso sexual físico y el contacto sexual no deseado o consentido. En su mayoría las personas acosadas están en periodos de formación. Las mujeres son acosadas por superiores mientras que los hombres se ven acosados por compañeros de un nivel similar. Más de un 35% de las mujeres que respondieron a la encuesta declararon sufrir comentarios inapropiados de forma regular o frecuente.

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Un estudio reciente publicado por la Sociedad Americana de Física ha analizado las experiencias personales de 21 doctorandas en física y astronomía. De ellas, sólo cinco declararon no haber sentido un trato diferenciado debido a su género y dos de ellas consideraban ventajoso ser mujer. La mayoría de las encuestadas (16) declararon haber sufrido situaciones de micromachismo, tales como ser vistas como objeto sexual, uso de lenguaje y bromas sexistas, ser consideradas de segunda clase, invisibilidad, etc. Cinco de estas participantes declararon además experiencias de sexismo hostil en que sufrieron acoso sexual o trato claramente despectivo.

En un estudio publicado en 2006, Settles y sus colegas, realizaron una encuesta a 208 profesoras de una universidad americana. Sus resultados mostraban que las profesoras de ciencias naturales eran más propensas a sufrir acoso sexual o discriminación de género que las de ciencias sociales. Además vieron que las mujeres que percibían un clima de trabajo más positivo se declaraban más satisfechas con su trabajo y más productivas.